Masaya es considerada en Nicaragua la cuna del folclore nacional. Esto se debe a que muchas de las expresiones culturales del país, la música de marimba, los bailes tradicionales, los hidalgos adagios castellanos con su legítima integración amerindia, sus preceptos sabios y alegres, su artesanía y su compleja y heterogénea tradición culinaria tienen en esta pintoresca ciudad la estirpe de lo que es ser nicaragüense. Por ello el 23 de octubre de 2000 la Asamblea Nacional de Nicaragua nombró a Masaya “Capital del Folclore de Nicaragua”. El 9 de
octubre de 1989, mediante el decreto ley 61, fue considerada “Patrimonio Cultural de la Nación”.